EN CLAVE SALUD
Olesker analizó la financiación y los desafíos del sistema de salud uruguayo
El vicepresidente de ASSE, magíster Daniel Olesker, fue invitado a exponer en un debate académico sobre el Sistema Nacional Integrado de Salud.
Con una sala colmada y la presencia de autoridades actuales y exjerarcas del sector, el magíster Daniel Olesker, vicepresidente de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), encabezó la apertura del debate ‘Sistema Nacional Integrado de Salud: Financiación y Futuro', en el marco de una jornada académica organizada por la Facultad de Ciencias de la Salud de la UDE. La instancia convocó a referentes del área para reflexionar sobre los desafíos presentes y las perspectivas de uno de los pilares de la política social del país.
El Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS), creado en 2007 a partir de la Ley 18.211, consolidó un modelo mixto y solidario que articula prestadores públicos y privados bajo un esquema de financiamiento común. En ese contexto, Olesker fue invitado como expositor inicial en reconocimiento a su papel en la construcción del diseño del sistema, particularmente durante su gestión en el área económica vinculada a la salud.
Durante su intervención, el vicepresidente de ASSE realizó un repaso histórico del proceso de implementación del Seguro Nacional Integrado de Salud, desde sus etapas iniciales hasta su consolidación como política pública de alcance nacional. En ese recorrido, destacó la ampliación de la cobertura, la integración de colectivos que antes no contaban con acceso garantizado y la generación de mecanismos de financiamiento que buscan equilibrar equidad y sostenibilidad.
Olesker planteó tres conclusiones principales que, a su entender, sintetizan la situación actual del SNIS y orientan la discusión sobre su futuro.
En primer lugar, subrayó el carácter "altamente redistributivo" del modelo. Según explicó, el sistema permite que cada persona contribuya de acuerdo a sus ingresos, mientras que el acceso a los servicios de salud se define en función de las necesidades. Este principio de solidaridad, sostuvo, ha sido clave para reducir inequidades en el acceso a la atención y constituye una de las fortalezas estructurales del SNIS.
En segundo término, el jerarca señaló que el aporte proveniente de Rentas Generales se ha mantenido estable y dentro de los parámetros previstos en el diseño original del sistema. Este elemento, indicó, resulta central para evaluar la sostenibilidad financiera del modelo, en tanto demuestra que el componente estatal del financiamiento no ha desbordado las proyecciones iniciales, incluso en un contexto de expansión de la cobertura y de incremento en la demanda de servicios.
Como tercer punto, Olesker advirtió que, si bien el sistema presenta bases sólidas, existen márgenes para introducir ajustes que permitan enfrentar los desafíos emergentes. Entre ellos, mencionó la necesidad de incorporar nuevas prestaciones asociadas a cambios demográficos y epidemiológicos, mejorar la eficiencia en la gestión de los recursos, reducir la doble cobertura -que genera inequidades y sobrecostos- y profundizar la complementación entre prestadores públicos y privados.
En este último aspecto, hizo especial énfasis en la importancia de evitar duplicaciones de gasto mediante una mayor coordinación entre subsistemas, lo que permitiría optimizar recursos sin afectar la calidad de la atención. Asimismo, señaló que la discusión sobre el futuro del SNIS debe contemplar tanto la sostenibilidad financiera como la capacidad de respuesta a nuevas demandas de la población.
La jornada se desarrolló en un clima de intercambio técnico y político, donde se pusieron sobre la mesa los principales logros del sistema, pero también sus tensiones y desafíos a mediano y largo plazo. La alta concurrencia y el interés generado reflejan la centralidad del debate sanitario en la agenda pública, en un contexto donde la salud continúa siendo un componente clave del bienestar social.
El encuentro dejó planteadas líneas de reflexión sobre cómo consolidar y actualizar el SNIS, manteniendo sus principios fundacionales de equidad y solidaridad, al tiempo que se incorporan herramientas que permitan responder de manera eficiente a las transformaciones del sistema de salud y de la sociedad uruguaya.



